45- En la frontera del caos.

2 Julio 2008 at 9:34 pm (Mas historias de la Vuelta al Mundo!!!, Rodando por Sudamérica, Vamos hacia Alaska!!!) (, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , )

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En los últimos tres meses cruzamos tres veces la frontera entre Perú y Ecuador. Esta es la historia del primero de esos cruces, por la ruta más cercana a la costa, la que une Tumbes y Machala. Sin duda la mejor manera de pasar con un vehículo de un país a otro es a través de Macará ya que en el tercer cruce, entre Zumba y San Ignacio, las rutas del lado de Perú son un desastre.

 

Caos. ¿De qué otra manera se podría definir esta colisión, este atasco permanente, este dolor en las tripas cuadriculadas de Huaquillas?

-          Se nos atravesó un camión en la garganta –le digo a Anna después de diez minutos estériles intentando avanzar ocho metros.

El tránsito hacia el otro lado de la frontera, desde Perú hacia Ecuador, se presenta complicado. Estamos atrapados en el barro pegajoso de las ciudades salvajes, esas que crecen sin orden, donde las casas se levantan de la noche a la mañana en terrenos públicos y hacia donde haya espacio libre. Caos.

Y menos mal que no hay policía, porque por más buena o mala voluntad que pongan los policías no agilizan el tráfico, lo detienen. Levantan una mano y todos los coches se sienten aludidos, todos, los que van y los que vienen, los que tienen alguna cuenta pendiente y los que siempre se portan bien y merecen una medallita. Estos, los santitos, son los primeros en desinflarse cuando un policía de gafas oscuras se acerca a la ventanilla y se niega a enseñar los ojos. O sea, no hay policía a la vista, el caos es natural, el atasco es cotidiano y puede durar tanto como los que calientan los pies de Colón en hora punta, chute de monóxido de carbono bajo la Ronda Litoral de Barcelona.

A Huaquillas, pueblo-ciudad-frontera del lado peruano, se le atragantó una multitud de personas con camiones con coches con burros con carteles absurdos (que prohíben algo y son ignorados sistemáticamente) clavados en las aceras estrechas. Decoración, sí, todas calles necesitan decoración, todas las historias necesitan un escenario, incluso esta réplica de Blade Runner de nuestro querido subdesarrollo. Aquí también hay chinos sirviendo noddles en la acera.

No hay duda, esto es una selva. Ni un solo árbol ha sobrevivido a la congestión de intereses, comercios, bancos, casas de cambio, mulas humanas y agentes de aduana que saben dónde aceitar para que la máquina del contrabando siga funcionando. El coágulo de cemento que se ha expandido como una mancha de aceite a ambos lados del riacho seco y sucio que separa los dos países, es una ciudad que no reconoce tratados ni límites internacionales.

De Ecuador salen garrafas de 15 kilos de gas y combustible en tanques más o menos ocultos que será vendido por las mamitas peruanas a pocos kilómetros de la frontera. Son los grifos no oficiales, estaciones de servicio con sobrepeso que esperan sobre bidones amarillos de veinte litros.

El puente estrecho y corto es un by-pass oficial y publicable, un esfuerzo inútil para regular la sangre que corre entre los dos países. En realidad es un cuello de botella con más perforaciones que un okupa del barrio de Gracia, ignorado por miles de senderos que, como vasos comunicantes naturales, trafican esperanza saltando charcos de agua podrida.

-          Tiene que traer una fotocopia de su pasaporte y de los papeles de la furgoneta –anuncia el encargado de aduanas, en el lado peruano de la vida.

-          Es la tercera vez que salimos de Perú y la primera que me solicitan fotocopias. ¿Son necesarias?

No, creo que esta vez no le preguntaré si colecciona copias de pasaportes extranjeros, si está organizando un libro de visitas de la garita o promoviendo el revival de la burocracia. No, necesito las fotocopias si no quiero quedar atragantado en este tuttifrutti enrevesado que parece llevar algo de todo pero no sabe a nada. ¿Para qué hacer las cosas fáciles si podemos hacerlas difíciles?

 

 

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Junto a la puerta hay un espontáneo presentable que ofrece fotocopias a sólo medio dólar. Baratísimo, si sólo quieres ver el mundo a través de la mirada tuerta de las guías y revistas de viajes, con textos estándar y fotografías de sitios adónde se pueda llegar en avión. Nada de olores ni muñones. Así evitarías sumergirte aún más en el caos y entrar en la kasbah, en el laberinto del mercado callejero de lo que sea. Pantalones, cacharros de cocina, tomates, zapatillas con cuatro tiras, cabezas cortadas y despellejadas de vacas que te sacan la lengua desde la muerte y salchichas de procedencia dudosa. Es curioso, hay pocos perros.

‘La necesidad sabe más que la Universidad’, como dice una camiseta.

Al fondo de un pasaje que se abre a la izquierda y frente a unas escaleras estrechas que se inician dentro de un negocio de ropa joven y actual, hay un cartel que proclama FOTOCOPIAS.

Diez minutos más tarde abandonamos Perú. Al otro lado del puente, diez metros después, nos detiene un policía delgado, serio, canoso y con un uniforme distinto. Estamos en Ecuador, el país de las bananas Dole y las islas Galápagos, de la emigración masiva y de un presidente amigo de Chávez. Eso es todo lo que sabemos.

-          El les va a acompañar a la aduana –dice el policía después de sellar los pasaportes, señalando a un abuelo sonriente, inútil para cualquier otra cosa. –Síganlo, sino se van a perder.

Entonces el abuelo comienza a caminar por la calle mientras la Mitsu le sigue avanzando paso a paso de hombre. Es ridículo, es bochornoso y, aunque el abuelo no se dé por enterado, también es humillante. No debería ser así. De este lado el caos continúa, aunque parece que hayan tomado un digestivo. Lo engorroso es el atracón de puestos de cualquier cosa sobre el asfalto, las calles estrechas por dónde los camiones tienen preferencia, la falta de carteles y las advertencias sorprendentes.

-          Cuidado con los dólares colombianos.

-          ¿Cómo?

-          Son falsos, los dólares colombianos son falsos, pero están muy bien hechos. Tienen hasta marcas de agua –explica el abuelo después de estacionar la furgo, mientras camino a su lado los doscientos metros que nos separan de la aduana.

-          ¿Y cómo los distinguen?

-          El papel de los dólares auténticos es más delgado y tiene tramas en los ángulos, allí es más rugoso –y rasca su pulgar con su índice mientras se detiene frente a una puerta más. Y vuelve a rascar su pulgar con su índice, esperando la propina.

Nunca, en los siete años y medio de viaje, habíamos atravesado una frontera más caótica. En Sudán tardamos seis horas para rellenar todos los formularios, pagar todas las tasas y pasar todos los controles. El problema era que no tenían mucho que hacer y necesitaban entretenimiento. En Chile nos tiraron un perro adicto a la cocaína dentro de la furgo, a la salida de Bolivia, buscando algún cargamento oculto bajo el colchón. En Mozambique nos cobraron el doble porque era sábado y en Etiopía nunca pasamos por la aduana, porque entramos al país el aniversario de su independencia y como era festivo estaba cerrada. Pero aquí ni siquiera se molestan en mirar la furgoneta.

-          ¿De dónde es el vehículo?

-          De España.

-          ¿Hacia dónde van?

-          Hacia Alaska.

-          ¿Y usted es español?

-          Sí. También soy argentino, pero viajo con pasaporte español.

Una hora más tarde, nos perdemos buscando la salida a la ruta en un nuevo país.

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Si te gustan las historias de la Vuelta al Mundo puedes conseguir un libro que editamos sobre el cruce del continente africano. Se llama La Vuelta al Mundo en 10 Años: Africa. Encuentra más información en http://viajeros4×4x4.wordpress.com/2007/02/03/la-vuelta-al-mundo-en-10-anos-africa/

 

 

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44- Feliz Cumpleaños: ¡8 Años en la Ruta!

20 Junio 2008 at 12:31 am (A través de África, Equipo para el Viaje, Fotos!!!!, GRACIAS!!!!, Mas historias de la Vuelta al Mundo!!!, Por qué salimos de Viaje, Quienes Fuimos, Repercusión del Viaje en los medios, Rodando por Sudamérica, Vamos hacia Alaska!!!) (, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , )

A los pies de la Catarata Gocta, la tercera más alta del mundo. Amazonas, Perú

-          Anna, ¿crees que deberemos ir a una clínica de desintoxicación cuando termine la vuelta al mundo?

-          ¿Qué dices?

-          Después de tanto tiempo en la ruta, ¿crees que nos acostumbraremos a vivir en un solo lugar?

 

La ruta afirmada avanza a treinta agónicos kilómetros por hora junto a un río torrentoso. A ambos lados de la corriente las últimas lenguas de bosque húmedo sobreviven entre campos de arroz inundados. Las fronteras, elásticas, se mueven cada día un poco más derribando paredes de vegetación.

Tras una curva se abre un valle escondido entre montañas cubiertas de neblina. Esto podría ser un paisaje idílico del sur de China, los pináculos calizos de Guilin, las islas del Delta del Mekong, pero no, sólo es mi cabeza confundida, este tramo tiene más agujeros que mi camiseta preferida. Es el final de la temporada de lluvias en la ceja de selva y la balanza comienza a inclinarse hacia el lado del sol.

Después de años recorriendo los rincones del sur de Sudamérica, por fin decidimos avanzar hacia el norte. Miro mis brazos, la piel dorada deja entrever algunas pecas marrones. Los pelos, rubio gringo después de un mes atravesando el desierto interminable de la costa peruana, retozan revoltosos. Llevan décadas conviviendo sobre la curva porosa de la piel y, aún así, no todos siguen el camino lógico. Algunos empujan erectos y perpendiculares desafiando la gravedad, otros se recuestan vagos pidiendo Caribe y alguno construye un bucle de rabino fundamentalista.  

-          Pon algo de música –le pido a Anna.

-          ¿Qué quieres? –pregunta mientras conecta el cable del mp3 a la radio.

Entonces recuerdo que partimos de Barcelona con una caja llena de cassetes y una muñeca inflable. Para que tengan con quien hablar cuando se aburran de estar solos por ahí, con cariño Carlos, decía la tarjeta.

-          ¿Oliver Mutukudzi? ¿Algo de Zimbabwe? –vuelve a preguntar Anna.

-          Dale –respondo automáticamente. 

Cuatro años y volvemos a Barcelona, era la mentira inconsciente. Cuatro años y vuelvo a trabajar en publicidad, era la excusa para partir, el ancla para no desesperar en un mar de inseguridad, un mundo sin trabajo fijo. Pero ya no hay vuelta atrás.

Cada 20 de junio es nuestro cumpleaños. Aprieto los dientes, 8 años en la ruta, esto comienza a ser un buen whisky.

 

Sobre el crater del volcán Quilotoa, centro de Ecuador

 

Distraído, caigo en un bache traicionero que a su vez hace caer la bolsa de tela con mis calzoncillos de la red instalada en el cielorraso de la furgoneta. Entonces comienza la música. Pero no es un ritmo africano, son las primeras notas de una canción de Sabina que conozco bien. De Dieguitos y Mafaldas, la canción de la Vuelta al Mundo.

20 años cosidos a retazos, de urgencias, disimulos y rutinas…. Anna sonríe.

-          ¿Te acuerdas cuando…?

Entonces empezamos con el juego. Esta vez pienso, gente, y vuelven Bahri, Mutaz, los Carlos, Hugo, Samir, las familias por sangre y opción en Barcelona, Buenos Aires y Lima, Montse, Jorick y Winnie, la china, Jorge, Marcos, Pipo y José Manuel. Mañana haré el mismo ejercicio y aparecerá la nariz gigantesca de Rafa, las cicatrices de Imat, las ganas de volar de Miriam o las gulas bilbaínas de Inés y Mikel.

De González Catán, en colectivo, a la cancha de Boca, por Laguna… va soñando, hoy ganamos el partido…

Y pasado mañana los rostros serán distintos, volverá un rostro que vimos un solo día y Eslabón Perdido, un africano teñido de rubio con pecho de gorila que intentó timarnos en Tanzania. Pienso animales y vuelve la carga de la manada de elefantes bramando, el peor mecánico del mundo y la serpiente asándose en la playa de Brasil.

De González Catán a Tirso de Molina, de España a la Argentina, que meneo, que vaivén, que ajetreo que mareo que ruina…

Pienso palabras y aparecen las decenas de mails que recibimos al mes recordando que estamos cumpliendo el sueño de muchos. Entonces comprendo por qué a veces la furgo parece pesada, por qué nos va quedando chica. Somos cientos, muchos, viajando en sus cinco metros cuadrados.  

-          Ocho años. Y después, ¿qué?

-          Después, rehabilitación. Un poco, sí, ¿sí? ¿necesitaremos encontrar una clínica que nos ayude a reintegrarnos a la sociedad? No sé, supongo que alguien habrá inventado una excusa, un truco de magia, un ron para ayudar a aquellos que se fueron a reencontrarse con los viejos amigos. Será como dice otra canción que escuché hace poco, revísenme a mí, el coche no tiene nada. El viaje está lleno de música.

-          Ya, déjate de verso y metáforas, y después, ¿qué? –me pregunto.

-          No sé –me respondo. –Supongo que nos convertiremos en enfermos crónicos, igualitos a todos los que se quedan hipnotizados frente a un mapa soñando con lugares de nombres complicados. Nos dedicaremos a vender libros en la ruta, con o sin editorial. Por lo menos hasta encontrar el sitio donde instalar el Bar Museo de la Vuelta al Mundo, con todos los cachivaches que junto en el camino se podría hacer algo interesante.

Mi reflejo en el espejo retrovisor sonríe mientras hago una pausa para devolver el saludo de un grupo de obreros dirigido a Anna.

-          Y eso, ¿dónde será?

-          Pudo haber sido en Chile. De momento gana Sudáfrica, aunque México… Lo único que sé es que se me erizará la piel cada vez que divise a lo lejos un ciclista despellejado, una motociclista valiente y solitaria, una furgoneta destartalada o un ómnibus convertido en hogar. Sin duda, lo sé porque después de 8 años me sigo emocionando, sé que después de levantar la mano para saludar me preguntaré ¿y si…? y una vocecita me responderá ¿por qué no?

-          ¿Sabes qué creo? –dice mi reflejo mirándome a los ojos. –Creo que la próxima vez desapareceremos. Así, sin avisar.

 

 

GRACIAS, de nuevo, a quienes nos echaron una mano en algún momento del camino, empresas y particulares. Nada es demasiado poco.

GRACIAS a todos los que sin conocernos nos abrieron las puertas de su casa.

GRACIAS a los que compraron el libro del cruce de Africa para apoyarnos en la persecución de este sueño.  Y a Natalia Comajuncosa de Altaïr y Jorge Zavaleta de Zeta Bookstores por ofrecerlo en Barcelona, Madrid y todo Perú. 

GRACIAS a Maria Maldonado de Panama Jack por ponernos las botas desde el inicio del viaje!

GRACIAS a Lydia Díaz por tantos libros para leer en la ruta!

GRACIAS a Jordi Giménez de Catering Cufí, Granollers, por los neumáticos 2008 para la furgo!

GRACIAS a todos los que nos envían mensajes llenos de entusiasmo.

GRACIAS a todos los que se sienten incómodos al leer las historias de la Vuelta al Mundo.  

Y GRACIAS, de corazón, a todos los que nos recuerdan que esta obsesión, esta locura, esta hermosa enfermedad, tiene sentido.

Pablo + Anna

La Vuelta al Mundo en 10 Años

Si te gustan las historias de la Vuelta al Mundo puedes conseguir un libro que editamos sobre el cruce del continente africano. Se llama La Vuelta al Mundo en 10 Años: Africa. Encuentra más información en http://viajeros4×4x4.wordpress.com/2007/02/03/la-vuelta-al-mundo-en-10-anos-africa/

 

 

 

 

 

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Dónde conseguir el libro del cruce de Africa en España

17 Junio 2008 at 10:05 am (A través de África, Fotos!!!!, Mas historias de la Vuelta al Mundo!!!, Rodando por Sudamérica, Vamos hacia Alaska!!!) (, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , )

(Haz click en la foto para ver el recorrido animado de la Vuelta al Mundo)

Barcelona: Librería Altaïr, Gran Vía 616 casi esquina Rambla Catalunya. Tel 93 342 7171. Fax: 93 342 7178. Horario, de lunes a sábado de 10.00 a 20.30 hs.

Madrid: Librería Altaïr, Gaztambide 31. Tel 91 543 5300. Fax: 91 544 3498. Horario, de lunes a viernes de 10.00 a 14.00 hs. y de 16.30 a 20.30 hs. Sábados de 10.30 a 14.30 hs.

Internet: consíguelo sin moverte de casa haciendo click en http://www.altair.es/index.php/LA_VUELTA_AL_MUNDO_EN_10_ANOS/42+M538ec54f55f/0/

 

Para leer el inicio del libro ve a http://viajeros4×4x4.wordpress.com/2007/10/10/por-que/ 

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